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jueves, 27 de octubre de 2016

El discurso: Posicionamientos ideológicos.

The Discourse: Ideological Positions



* Adrián Lozano


Los discursos no reflejan la realidad, sino que son parte de un proceso en donde se reelaboran las interpretaciones de esa realidad, construyendo de este modo, una forma de ver respecto a lo que acontece socialmente y a los intereses que están en juego.
En todas las expresiones discursivas existe un posicionamiento ideológico que el autor lleva adelante. Lo que se considera normal, importante, condenable o aquello que se desea ocultar queda expuesto en la matriz discursiva de cada sociedad en su tiempo.
Las sociedades, a través de sus discursos, llevan a cuesta opiniones, valores e ideologías que están atravesadas por las desigualdades generadas por un poder imperante que determina cuales de esos discursos serán visualizados correctamente, con que fuerza llegarán a la opinión pública y cuales quedarán detrás de un velo que los acalle.
Luisa Martín Rojo, especialista en socioligüística, hace referencia a discursos “des-legitimizados” y discursos “des-autorizados”. Entre ellos se pueden encontrar discursos disidentes, discursos de resistencia o aquellos que presentan un punto de vista diferente al que el orden social dominante quiera iluminar. Es una trama que desencadena en lo que ella llama “monopolios” u “oligopolios” del mercado lingüístico.
Rojo distingue dos procedimientos tendientes a la exclusión del discurso: la prohibición y la neutralización. El primero está relacionado con mecanismos de vigilancia, control y destrucción de la producción de un determinado discurso. Mientras que la exclusión por neutralización se ejerce a través de la conformación de imágenes negativas, conformando y generando la idea de anormal o inhabitual provocando, en muchos casos, un rechazo de forma natural. Este tipo de exclusión se realiza con mucha más sutileza que el anterior.
El filósofo frances, Michel Foucault consideraba que la "disciplina" es una técnica que controla y dirige el campo de lo verdadero, es decir, la disciplina controla cuáles son las condiciones de verdad de las proposiciones o de los distintos modos discursivos. Establece de qué se discute, cómo, hasta dónde y cuándo. Además, define cuáles son las técnicas mediante la cuales se dirimen las controversias, estipulando y legitimando cuáles son los saberes válidos y cuáles los inválidos.
Destacaba que el sujeto que realiza un discurso está inmerso en una realidad social que infiere, con diferentes herramientas, aquello que pretende que el discurso valide. Un procedimiento tendiente a la “corrección” del discurso es la construcción de modos de exclusión que tiene tres sistemas principales: la palabra pro­hibida, la palabra separada y la palabra falsa. Estos sistemas permiten, como lo señalaba también Luisa Rojo, la extirpación o el ocultamiento directo de ciertos discursos, como es el caso de la palabra prohibida. Pero también existen otros mecanismos más sutiles como la desacreditación de quien produce el discurso o su ocultamiento por medio del enfrentamiento con el “discurso verdadero”,
  

Ideología en el discurso.

Ideology in discourse

 

* Adrián Lozano


  Los signos lingüísticos deberían ser colocados en su análisia, en su justo contexto. Su análisis e interpretación está determinado por el momento histórico y el espacio que están atravesados por las prácticas  compartidas y las características de la sociedad a la cual pertenece. El lingüista ruso, Valentín Voloshinov consideraba que la estructura del enunciado es absolutamente sociológica, que no existe un acto discursivo totalmente individual y que la lengua no debe ser analizada solo como un sistema de signos vacíos de interpretación y que sus normas no pueden visualizarse con una existencia objetiva.
  El enunciado responde a una situación social determinada por lo tanto tiene una construcción ideológica. Se puede hablar de la desnutrición infantil con la fuerza de un discurso que lo condene a tal punto de ese flagelo se transforme en un episodio insostenible que debe ser resuelto de forma inmediata o el discurso puede llegar a estar instalado de modo tal que solamente incorpore datos estadísticos y sea visualizado como una problemática común de las sociedades modernas.
  Todo signo es ideológico y su contexto es el de personas organizadas que responden con más o menos tensiones a ese contexto.
  La ideología trabaja sobre el lenguaje porque en este están las marcas de las valorizaciones realizadas por los individuos a través de sus vivencias que expresan modos de conductas, opiniones, aquello que considera correcto, justo, injusto, anormal, etc. Sus sensaciones están determinadas por el contexto social y su conciencia está construida a través de procedimientos comunicacionales que se llevan delante de manera colectiva y organizada.
“La conciencia individual se alimenta de signos, crece en base a ellos, refleja en sí su lógica y sus leyes. La lógica de la conciencia es la de la comunicación ideológica, la de la interacción sígnica en una colectividad. Si privamos a la conciencia de su contenido sígnico ideológico, en la conciencia nada quedará. La conciencia sólo puede manifestarse en una imagen, en una palabra, en un gesto significativo, etc. Fuera de este material queda un desnudo acto fisiológico, no iluminado por la conciencia, es decir, no iluminado, no interpretado por los signos.” (Voloshinov,1929:32).
  El linguista holanés Teun  Van Dijk  también considera que existe una estrecha relación entre la acción comunicativa y el contexto en el que se genera y reproduce. También piensa que el discurso tiene una función muy importante respecto a la expresión, implementación y reproducción de las ideologías. “Cuando los miembros de un grupo explican, motivan o
legitiman sus acciones (grupales), lo hacen típicamente en términos de discurso ideológico.” (Van Dijk, 2005:15)
  Para Van Dijk las ideologías son sistemas de creencias socialmente compartidas por los integrantes de una sociedad. Son representaciones sociales que moldean la identidad social del grupo y sus creencias compartidas. Su consistencia es relativamente estable, es adquirida gradualmente y son modificadas de igual manera.
  Las ideologías son cognitivas porque se involucran en ella las ideas, las valorizaciones, las creencias, también son sociales por lo que tanto los grupos dominados como dominantes generan y reproducen identificaciones y son sociocognitivas  al ser compartidas y articular conocimiento, opiniones y actitudes. Pueden ser verdaderas o falsas, contener distintos grados de complejidad y pueden tener manifestaciones contextualmente variable como cuando un sujeto se identifica con varios grupos y o puede llegar a compartir varios valores e ideologías.
  La fuerza con que actúa la ideología a través del discurso puede provocar el direccionamiento de otras prácticas o creencias sociales relacionadas con ella. Una ideología de política neo-liberal podría afectar las relaciones de producción a nivel local ocasionando el deterioro de las producciones regionales debido a la apertura irrestricta de las importaciones. La ideología emanada del Estado en este sentido podría estar reforzando una posición ideológica que refuerce esa  imposición y costruya los cimientos que promuevan la conservación  de ese modelo económico.