domingo, 9 de julio de 2017

La rebelión de los obreros. Cultura y resistencia

* Adrián Lozano


Robert Darnton, en su trabajo desarrollado en “La rebelión de los obreros. La gran matanza de gatos, pone en manifiesto su empatía metodológica con Clifford Geertz  tanto en el énfasis de explorar la dimensión simbólica de la cultura como la elección de transitar el camino de una Historia Interpretativa utilizando la metodología de la descripción densa que indague acerca de los sentidos que tienen determinados acontecimientos costumbristas o culturales.
  La matanza de gatos que Darnton analiza en profundidad ocurrió a fines de la década de 1730 en una imprenta parisina. El suceso, que fue  rescatado a partir de los escritos de uno de sus protagonistas, deja al descubierto que este tipo de matanzas producía risas, placer, burlas y ceremonias en esta clase trabajadora.
  Darnton se pregunta el porqué de esa alegría y también sobre el significado del gato en esa comunidad. Para comenzar a responderse, hace foco en el contexto social general, en los inconvenientes particulares de estos aprendices, en su composición cultural y en los símbolos y rituales que afloran en este acontecimiento. Estudia estos hechos a partir de la construcción de significados que el quehacer cultural va construyendo y que se manifiestan a través de archivos, discursos, ritos y de las acciones.
  Este trabajo le permite desarrollar e interpretar el sentido que estos habitantes le daban, no sólo a la matanza de gatos, sino también la interpretación del placer que esto causaba, el porqué de las ceremonias que realizaban, ante que se revelaban, ante quien estaban dirigidas las ofensas y por qué estaban indignados.
  Para comprender el texto de Nicolás Contar, analiza e interpreta no sólo lo expresado en este relato del siglo XVIII que da cuenta de las ceremonias, las burlas y la gracia que les ocasionaba la matanza de gatos, sino también indaga respecto al símbolo que este animal encarna en esa época y en la cual se lo vincula a un sentido negativo, utilizado por hechiceros, protagonista de distintos ritos, de matanzas , de mutilaciones y que se trataba de un animal que era vinculado con la clase burguesa y despreciado por las clases bajas. También en este trabajo realiza una tarea de recopilación de datos que dan cuenta de la precarización a la que se estaban enfrentando los trabajadores y en particular aquellos aprendices de la imprenta, protagonistas de estas matanzas.
  Las conclusiones a las que Darnton llega son que el descontento de los trabajadores de la imprenta por las malas condiciones laborales, la figura que representaba el  gato en esa comunidad y la cercanía de este animal a la clase burguesa  fueron canalizados con esos rituales que sirvieron como válvula de escape para expresar una venganza hacia una clase que los explotaba y los maltrataba sistemáticamente. “Debido al peligro de la insubordinación abierta, los trabajadores canalizaron su agresión por la ruta más indirecta: atacaron a la mujer por medio de los gatos y al patrón, por medio de la mujer. Pero al hacerlo, movilizaron todos los elementos de su mundo. No sólo se vengaron del patrón. Pusieron en escena un levantamiento general: de los trabajadores contra los patrones y de la esfera completa de la naturaleza libre, violenta y libidinal contra el orden disciplinado del trabajo, la cultura y la domesticidad.” (Darnton, 2010: 361).
  Los acontecimientos fueron expuestos por el trabajador y testigo de los hechos, los símbolos y los significados fueron interpretados por Darnton luego de comprender el texto, contextualizarlo histórica y geográficamente y  darle las significaciones que consideró pertinente luego de interpretar las interpretaciones realizadas por Contar.
  El concepto de cultura expuesto por Darnton está compuesto por una trama de significaciones social e históricamente conformadas y cuya comprensión se logra a través del método interpretativo.
  La crítica que se le podría formular a su opción analítica es que la fuerza que adquiere el ritual en su concepción de la teoría de la cultura requiere de una constante interpretación de interpretaciones. Esta tarea podría  dejar fuera del análisis elementos que l investigador considera impertinentes o darle fuerzas a otros, que impulsados por su formación ideológica, sus intereses o su historia personal, son más atendidos. Las interpretaciones podrían llevar a lugares diferentes de acuerdo a quien las realiza.
  La articulación de la Antropología y la Historia está dada por la interacción y el dialogo que se establece entre estas dos disciplinas, que en sus métodos, desarrollos y búsquedas se tornan complementarias.
  La antropología ha dejado muchas huellas en el estudio de las sociedades pasadas y actuales a través de haber registrado todo lo estudiado y de las interpretaciones realizadas de los símbolos encontrados en estas sociedades. Ellas han estudiado comunidades distintas, diferentes y lejanas. Han recogido material que da cuenta de comportamientos culturales ajenos a los suyos y, entre otras cosas, hicieron foco en los distintos tipos de tabúes que rodeaban esas comunidades y han procurado darles un significado social a ellos.
  La Historia, en su afán de escalonar y unir los acontecimientos, pudo intentar darle sentido a diferentes hechos a partir del conocimiento obtenido de determinado marco cultural y del simbolismo que puede adherir a un elemento, a un acontecimiento, a un animal, a un oficio o a las relaciones interpersonales entre otras tantas posibilidades.
  La Historia como la antropología, en la actualidad, intentan desandar el mismo camino, el del entramado cultural que encierran los acontecimientos. Sus finalidades son comprender, con el mayor rigor posible los significados de los símbolos que se presentan ante ellos, ya sean escritos, relatos, prosas, leyendas y elementos empíricos.

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